Gastón Dalmau, el campeón de Masterchef Celebrity: “Ahora vuelvo a Los Ángeles con mi perro y mi pareja, José; ellos son mi familia”

Nacionales 25 de junio de 2021 Por Teleshow
En una entrevista exclusiva con Teleshow, el actor habla de la final del reality gastronómico a la que llegó junto a Georgina Barbarossa. Y de cómo atravesó las distintas instancias de un certamen que ofreció sinsabores, pero también una recompensa
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“Fue increíble. Nunca me imaginé estar en un reality show. Para mí era todo nuevo: volver a la televisión argentina, a un programa masivo, ser yo y no escudarme en un personaje...”. Gastón Dalmau, flamante campeón de la segunda temporada de Masterchef Celebrity 2 celebra con Teleshow su logro en el programa más visto.

El actor llegó a la final junto a Georgina Barbarossa, una definición que se vivió con mucha emoción, entrega y pasión. Los participantes dejaron todo en sus islas y sorprendieron al jurado -integrado por Germán Martitegui, Donato de Santis y Damián Betular-, como lo hicieron desde que comenzó el ciclo que conduce Santiago del Moro.

Oriundo de Coronel Suárez -a 600 kilómetros de la Ciudad de Buenos Aires- el actor vivió la final acompañado por su gran amiga Rochi -con quien también había cocinado en alguna gala especial-, su representante y amigo Fermín, y Juan Emilio, como amigo y representante de su localidad. “Es la familia que uno elije”, destaca sobre ellos, y lamenta que sus padres y hermanos no hayan podido viajar. Ocurre que sus seres queridos tuvieron coronavirus y todavía se estaban recuperando de sus respectivos cuadros.

Cuando aceptó la propuesta, Gastón estaba viviendo en West Hollywood, Los Ángeles, adonde viven la mayoría de las celebridades internacionales. Allí, el actor muestra su talento desde hace varios años en la industria del cine. Por caso, fue parte del equipo de producción de Marvel y trabajó junto a Scarlett Johansson.

Hoy, su vida transcurre en Los Estados Unidos. Por eso, el ex Casi Ángeles aprovechó la oportunidad para volver a la Argentina, visitar a su familia, amigos, aquellos con los que estaba acostumbrado a ver algunas semanas al año, cuando viajaba por alguna ocasión en especial. “Son dos meses”, pensó en una primera oportunidad. “Pero después se extendió...”, cuenta Gastón sobre su estadía en el país.

“Estoy feliz por lo que logré. Jamás me lo hubiera imaginado. Sentí el amor de la gente, descubrí a un nuevo público. Otros se habían quedado con un personaje. Ahora me conocieron a mí: me vieron enojarme, reírme, llorar. Me descubrieron. Acá no actué, no hice un personaje. El premio es llevarme el amor de la gente. En las redes hay mucho odio pero yo siento que hay poco hacia mí”, destaca el actor de 37 años.

—¿Qué fue lo primero que pensaste cuando te convocaron para ser parte de la segunda temporada de Masterchef Celebrity?

—Fue una decisión que tomé muy rápido. Me gustaba el programa, había visto la primera y también las ediciones de otros países así como también los programas de cocina en general. Y me pareció una buena oportunidad.

—¿Qué balance hacés de tu paso por el ciclo?

—Fue increíble aprender todo lo que aprendí, la gente que conocí. Me llevo un montón de cosas. El vínculo con mis compañeros. En especial con los que compartí las últimas semanas, porque pasamos muchas horas juntos.

—Además de Cande Vetrano, que es amiga tuya desde hace años, ¿con quiénes tuviste más afinidad?

—Sol (Pérez) para mí fue un descubrimiento. No la conocía y es muy parecida a mí en muchas cosas: le gusta estudiar, la competencia. Georgina es lo más: más que una tía en un momento fue como una madre, tiene un amor y un instinto maternal. También con la Gunda (Claudia Fontán), María O’Donnell. Te repito: con los que compartí muchas horas de grabación en las instancias finales.

—¿Cómo viviste la eliminación de Cande?

—Me partió el alma. Fue sorpresivo. Me dio lástima porque, al igual que todos, ella estaba cansada, pero le ponía mucho esfuerzo, era muy creativa. Por otro lado, me alivió saber que no iba a competir con ella en la final.

—¿Te fuiste sorprendiendo por tu evolución?

—La verdad que sí, me fui sorprendiendo yo mismo. Lo que uno no quiere es irse en la primera gala. Después, fui probando gustos, sabores. Llegaba a casa y me ponía a estudiar, a mirar recetas. Me despertaba y buscaba recetas mientras tomaba mate. Se convirtió en algo constante. “Me está gustando”, pensé.

—¿Cuándo te empezaste a dar cuenta de que podías llegar a la final?

—Cuando hice el cheesecake de matcha. Ahí la cabeza me hizo un click de que iba por el buen camino. Sé que hubo una evolución y eso se vio en el programa. Mi crecimiento fue de a poquito. Yo cocino desde muy chico cuando mis viejos salían y en lugar de dejarme comida preparada en casa, les decía que yo me hacía algo. De grande también me gustaba hacerme algo a la tarde. Siempre me gustó. Acá aprendí a pensar de otra forma. ¿Qué le puedo agregar para que sea más rico? Para que tenga crocante. Cosas que antes ni loco las pensaba. Ahora, por ejemplo, me pido un delivery y lo emplato. Antes comía desde la bandeja.

—Dijiste que cuando llegaste a la Argentina, en diciembre, pensaste que solo serían dos meses. ¿En algún momento se te hizo muy larga la estadía?

—Llegué el 4 de diciembre y no me pude volver más a mi casa de Los Ángeles. Había pautado que a la mitad del certamen me iba a ir una semana, pero por la cuarentena que tenía que hacer a mi regreso no se podía. Entonces me quedé.

—¿Y te afectó mucho?

—Sí, llegó un momento en que me enojaba fácil. La pasaba mal. Fue una mezcla. No me estaba yendo bien en el programa, estaba cansado, era un ritmo agotador. Estaba angustiado. Veía que no teníamos fecha del final y yo pensaba: “¿Cuándo se termina todo esto?”.

—¿Cómo lograste superarlo y empezar a disfrutar de las instancias finales?

—En una de las devoluciones de Germán Martitegui. Me dijo “No te enojes más porque no sirve”. Ahí hice el click. También estuve de miércoles a domingo en cama por una gastroenteritis, y cuando me logré levantar, recién el último día, lo tomé de otra forma. “Estoy acá para pasarla bien, para divertirme, no para sufrir”, pensé y eso fue un fluidón de energía.

—Me imagino que habrá sido difícil también con la familia lejos.

—Sí, el apoyo estuvo siempre, desde un principio. El tema es que se iba estirando mi regreso y cada vez veía más lejos mi casa, mi estudio de música. Si bien acá estoy cómodo, mi vida no está acá. Gracias a Dios, las comunicaciones de hoy en día permiten estar en permanente contacto.

—¿Cómo sigue tu vida ahora?

—Estoy averiguando para ver cuándo puedo hacer la beca que nos ganamos .También estoy teniendo algunas charlas con Telefe para seguir trabajando con ellos. Pero mi plan ahora es volver a mi casa de Los Ángeles. La idea es ir de vacaciones, descansar, hasta que termine el verano allá. Me esperan mi perro, Roger, y José, mi pareja. Cuando hablo de mi familia me refiero a ellos.

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